Patrimonio, políticas de conservación y uso en turismo de la naturaleza y la cultura a través de la cooperación técnica y los acuerdos interinstitucionales y globales.

El patrimonio que atañe a nuestros objetivos y practicas es el patrimonio cultural, encuentra su definición en la Ley de Protección y Defensa del Patrimonio Cultural (1993), aparecida en la Gaceta Oficial Nº Extraordinario 4.623, de fecha 03 de septiembre de 1993 y en el artículo 6 sostiene que “el patrimonio cultural de un pueblo, está comprendido por: bienes muebles e inmuebles de cualquier época con valor histórico, artístico, social o arqueológico; las poblaciones y sitios que por sus valores típicos, tradicionales, naturales, históricos, ambientales, artísticos, arquitectónicos, paleontológicos o arqueológicos”, también indica que están en este mismo artículo el patrimonio vivo del país, que incluye costumbres, tradiciones y procesos culturales abarcando también a músicos, artistas, escritores y otros aspectos de interés y todo esto es patrimonio de Venezuela porque todos estos elementos definen nuestra identidad.

En el año 2013 se decretó con Rango, Valor y Fuerza de Ley Orgánica de Turismo  y en el  Artículo 23 en el  Capítulo IV De la Coordinación de la Actividad Turística, definen la competencias de los estados y otras figuras organizativas instando a levantar y actualizar el inventario del patrimonio turístico, así como publicar el catálogo turístico de su ámbito territorial, y cualquier otro instrumento de difusión


 A grandes rasgos el término “Patrimonio Cultural” toma fuerza hacia mediados del siglo XIX, desde países como Francia o Italia. Con el tiempo dicho término se fue popularizando hasta llegar a cohesionar conceptos como el de patrimonio monumental, artístico o arqueológico, entre muchos otros.

Durante el siglo XX se fueron especializando dichos conceptos, incluso en las consideraciones legales de distintas constituciones en el mundo, que han generado un marco de protección para el patrimonio. No obstante, es a partir de 1954 en que las definiciones de la UNESCO comienzan a ser de uso común por su valor integrador derivado de los distintos programas, convenciones, recomendaciones y declaraciones de carácter internacional.


Como es de suponer, los conceptos han ido evolucionando para ser más específicos  agregando nuevas definiciones, algunas enfocadas en la concepción antropológica de cultura, como lo es la definición de “Patrimonio Inmaterial”. Sin embargo, sea cual sea mi aproximación al concepto de Patrimonio Cultural siempre es bueno conocer alguna definición básica que nos permita hacernos una idea útil y suficiente sobre el tema porque el concepto “per se” apunta a identificar los elementos de valor para la humanidad, su memoria, su identidad y su herencia para las generaciones futuras que es fundamental para definir y conservar la identidad, la memoria histórica y la personalidad colectiva de nuestros pueblos.


En Venezuela la Administración de la actividad reposa bajo el MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA EL TURISMO, quien a través de INATUR ejecuta y pone en práctica lineamientos Fortalecer y promover los procesos de capacitación, formación y sensibilización del talento humano en la actividad turística, facilitando la consolidación de la cultura turística; promover e incrementar la recaudación, promover la integración de todos los actores del sector turismo.


Es por ello que es potestad de los organismos Nacionales y Regionales de turismo, de la mano con los actores de la actividad, el inventariar para tener registro y conocimiento del patrimonio de un lugar y acorde a ello desarrollar cualquier actividad turística, identificando los componentes que allí se encuentran y conociendo los atractivos turísticos, determinando su potencialidad turística y la consolidación del producto turístico un destino, para promoverlo y posicionarlo en el mercado nacional e internacional.


Ahora bien, en las últimas décadas, el turismo como sector de la cooperación internacional, se ha ido abriendo espacio en los fondos que países y entidades multilaterales destinan a Ayuda Oficial al Desarrollo y estos nuevos sectores de la cooperación al desarrollo, no han estado exentos de debates sobre su viabilidad o sobre su capacidad real de enfrentar la pobreza.


Pero son estas instituciones u organismos las que definen en sus planes como ayudar a los países acorde a sus apreciaciones de valor de los patrimonios de una localidad o territorio, definiendo las políticas y las orientaciones que deben tener las instituciones públicas de turismo orientadas a modernizar las políticas de instituciones de turismo, a la creación de infraestructuras de transporte como aeropuertos o puertos, a la formación de recursos humanos, a la implementación de emprendimientos de turismo comunitario, al impulso de nueva modalidades turísticas como el Turismo Solidario, o a la defensa de los derechos de la población autóctona afectada por el desarrollo turístico lo que hace de esto último un punto de mucho interés.


Por ello y desde mi perspectiva que del área culinaria, la gastronómica local y el medio ambiente, en Latinoamérica y particularmente en Venezuela,  debería trascender aún más en la creación de rutas alimentarias y el desarrollo sostenible del sector agroalimentario que en conjunto con el turismo, debería ser una fuente de renovado crecimiento económico y del que seguramente recibirá el beneplácito de organizaciones internacionales para financiar proyectos de esta índole, que puede tener impactos económicos, humanos y sociales, además de sumar al desafío del cambio climático; también, tomando en cuenta que siempre el volcar recursos para la agroalimentación, no vaya en deterioro con los habitad naturales de la flora y fauna autóctona de cada región, que por demás debe estar de la mano en un gran plan global que abarque desarrollo, preservación y turismo y sensibilizar a visitantes y poblaciones receptoras en proyectos con bajos impactos ambientales en áreas protegidas.


Resulta complejo porque el desarrollo del turismo puede  consumir grandes cantidades sustanciales de recursos naturales, degradando ecosistemas y con un impacto en las economías locales elevando el costo de vida de la población y el deterioro de la cultura para venderla como mercancía; solo imaginar el incremento vertiginoso en el flujo de turistas y visitantes con actividades de desarrollo turístico, si no es bien administrada y supervisada, puede reducir el  tamaño de los ecosistemas que funcionaba como áreas protectoras aumentando contaminación por ruido, basura y un mayor riesgo de exposición a enfermedades. 


En Venezuela se comenzó una relación que pocos organismos regionales han puesto en práctica y lo menciono por la poca información y datos con los que me pude documentar a través de Internet, entre realizar un turismo responsable y el  turismo rural, entendiéndose como tal que es un tipo de turismo de pequeño formato, establecido en zonas rurales y en el que la población local, con algunas estructuras organizativas, ejerce un papel significativo en su participación y  gestión, por lo que el turismo aparece de forma poco significativa y en algunas ocasiones como factor de riesgo para el patrimonio, y no como elemento para su viabilidad ya que en ocasiones de festivales o movilizaciones masivas, en playas, o reuniones de grupos de vehículos todo terreno, o grandes grupos en motocicletas, esta afluencia de visitantes y turistas desencadenan en fiestas improvisadas con altos consumos de bebidas alcohólicas y ruidos estruendosos irrespetando el medio ambiente, las poblaciones y maltratando la cultura local.


Lo interesante es que el Turismo Rural, puede incrementar los ingresos de las poblaciones desfavorecidos, con planes de desarrollo entre los que se pueden incluir el turismo de Naturaleza, el Turismo de Aventura y el Turismo Gastronómico que en conjunto pueden presentar una relación indisoluble, aunque estas ganancias sean marginales pero que pueden llegar a los pobladores de las zonas rurales como ingresos significativos para sus deprimidas economías y por ello la importancia de desarrollar con mayor alcance, el turismo de forma imperiosamente sustentable preservando el patrimonio cultural, que es el foco del atractivo turístico que se desea promover y que en Venezuela abunda pero queda mucho por desarrollar.


Recién iniciado el año 2021, el Ministerio de Turismo a través de su vocero principal, que es el ministro de la cartera de turismo Alí Padrón, brindo una entrevista a una cadena de un medio de comunicación internacional que solo tiende a proyectar una imagen internacional venezolana de ser un país multidestino por excelencia, además de indicar la colaboración, alianzas y acuerdos con sectores privados que brindan atención de primera para los visitantes principalmente extranjeros que es a donde se dirige la campaña y promoción, pero estos centros de Ocio no garantizan la repartición de riquezas entre sus pobladores, porque son instalaciones de todo incluido, que abarcan comidas, bebidas, entretenimiento, espectáculos e instalaciones que a su vez demandan mayor cantidad de servicios limitando a los pobladores al acceso de agua, electricidad, alimentos y gas entre otros, generando altos costos de servicio y también deteriorando el medio ambiente, restando riquezas a la región.


Los desarrollos en el archipiélago de los roques, o las rutas y paseos en el parque nacional Morrocoy los avances de construcciones hoteleras en playas o montañas, restan espacios naturales, degradan el ambiente y conlleva a perdida de áreas verdes o disminución de la población de fauna propia de la región; es cierto que esta política genera ingresos al estado y a privados, pero atenta contra la cultura y ante esta realidad, es poco los aportes de organizaciones internacionales que se han logrado con este manejo, pero mucha la participación de capitales privados para su desarrollo en detrimento de los habitantes.

El turismo Rural es una gran propuesta, incluso para los olvidados y desatendidos turistas locales, que pueden encontrar una apego a nuestras costumbres y folclor, además es una gran oportunidad de degustar platos y recetas propias de cada región y que en muchos recetarios no aparecen y son manjares auténticamente venezolanos, por lo que el turismo rural que está con muy estrecho margen con el turismo de naturaleza, el de aventura y el gastronómico, es propicio para un plan de Turismo de Identidad, en el que además de conocer los diferentes paisajes, se estaría en contacto con climas, culturas, sabores, saberes, prácticas y poblaciones bajo una misma bandera develando nuestros apreciados rincones del país.

Me atrevo a apostar al turismo Rural como alternativa post COVID, como desarrollo de la actividad turística, como plan para impulsar el turismo, como propuesta de reavivar el turismo, como la oportunidad de captar un turista masivo de fines de semana, como propuesta de turismo de bajo riesgo y con adecuado manejo de Bio Seguridad.

Por último, la idea de un plan de desarrollo de rutas alimentarias que brinden un crecimiento en el país, respeto de áreas protegidas y un turismo sustentable rural, gastronómico, aventura y de naturaleza, sería el mejor aporte para nuevas generaciones y un legado para los venezolanos.


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