Destinos con identidad de sabores


Hoy en día es evidente el interés de muchos por  conocer aquellas zonas y regiones dotadas de identidad gastronómica que despierta una oportunidad en un terreno que tiene mucho por hacer y mucho por descubrir.

Cada población tiene una identidad en sus sabores, lejos de la masificación de los platos propios de cada país y que se consiguen en cada uno de sus rincones, por ello la importancia de evidenciar esos tesoros de la cocina autóctona heredada de sus antepasados con la intención de documentar la cultura alimentaria enfocada en entender la gastronomía ligada a la geografía.



Entonces debemos partir que el clima, flora, fauna, topografía y oportunidad de cría brindan condiciones e ingredientes propios que combinados concluyen en recetas autóctonas que pueden tener una gran influencia en la actividad turística por su atractivo y su aplicación práctica que permiten que un insumo se procese en un producto comestible con características definidas pero que ofrecen un potencial más allá del acto de alimentarse dado su particularidad y requerimiento de conocimientos y habilidades para procesarlos los hace únicos y pueden constituir ese atractivo de la experiencia gastronómica que se puede ofrecer a ajenos y extraños que visiten esa localidad.


Ingredientes propios de cada región, con recetas originales y la particularidad de la evolución del insumo para llegar al plato, son excelentes oportunidades para definir productos turísticos  de experiencias gastronómicas que  presentan un franco crecimiento económico en el mundo pero que en muchas regiones ofrece una coyuntura adecuada a ofrecer un campo para desarrollar una economía de emprendimiento turístico.


Lo que si debe estar definido es que la experiencia del turismo gastronómico está ligada a la población en cada una de sus partes “per se” aunque sea posible recrear las recetas fuera de los límites de esa región, pero si la gastronomía esta de la mano de un buen marketing turístico, disfrutar una plato autóctono foráneo en un restaurante alejado del lugar de nacimiento de esa receta, es una provocación a realizar ese viaje para disfrutar sin intermediarios de un sabor propio de primera mano.


Solo comparen el comprar  un chocolate en tu tienda de comestibles  con la pertinencia de vivir la experiencia de pasear en una plantación de cacao, ver como procesan y secan la almendra para convertirlo en la base para preparar un delicioso chocolate y al final, estar presentes en su fabricación para concluir probando y comprando ese producto que acompañaste desde su origen, experimentando, apreciando y percibiendo en una dimensión diferente para  que tengas una comunicación paradisiaca con tus sentidos, esa es lo grandiosa oportunidad de desarrollar el turismo gastronómico.



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